Mi primer vídeo clip. Y con hartas ganas de hacer un segundo.
The Panics - Like An Unwelcome Guest
Anonymous asked: Esa necesidad de Mar que compartimos, hace que seamos personas con sentimientos verdaderos y profundos ;) ahh y puedo decir Te quiero, tu sabes quien soy !
:O
Siempre he pensado que el lugar donde me radique debe tener mar. El horizonte, el viento, el sonido de las olas, la temperatura, el brillo del agua, los misterios que se ocultan debajo y el continuo cambio de escenario, son esenciales para que Nacho se sienta en paz. Llanquihue, sin embargo, no tiene mar, pero la esencia del lugar me remonta a los confines más escondidos de mi infancia. Me lleva a ese lugar pacífico, donde podía arrullar mis sueños con los sonidos del agua (tan tormentosos y parejos). Aquí puedo emular fácilmente esa plenitud única, tan mía. Quizás he encontrado el hogar…
El amor no significa perseguirse el uno al otro. Significa responder recíprocamente a cada movimiento. No mirar la espalda del otro, sino vislumbrar juntos el sendero que se va pisando. Ir en la misma dirección, y al mismo ritmo. La fortaleza sólo se logra con unión. Quien de verdad te ama, sabrá caminar a tu lado.
- Podríamos manejar por estas carreteras y perdernos entre fundos.
- Podríamos correr por estos caminos y sonreír como nunca.
- Podríamos oler este aire puro y llenarnos de vida.
- Podríamos saltar un cerca y caernos en el barro.
- Podríamos mojarnos con una lluvia inesperada y correr de vuelta a la casa.
- Podríamos levantarnos temprano y ordeñar la vaca.
- Podríamos cocinar una sopa y tomarla mirando por la ventana.
- Podríamos abrigarnos al lado de la chimenea.
- Podríamos colgar un columpio en el árbol más grande del jardín.
- Podríamos encumbrar un volantín.
- Podríamos salir a visitar a nuestros amigos en bicicleta.
- Podríamos dormir todos los días en la misma cama suave y blanda.
- Podríamos pintar un lindo cuadro y colgarlo en la entrada.
- Podríamos trasquilar nuestras ovejas y saltar sobre la lana.
- Podríamos plantar muchas flores y regalárnoslas en fechas especiales.
- Podríamos tener un perro y un gato (Algodón).
- Podríamos viajar y seguir conociendo el mundo.
- Podríamos ser cada días más felices.
Recuerdo aquel año 2004, tenía 15 años y era un adolescente sin ninguna responsabilidad. Finalmente el sistema había terminado por saturarme, me encontraba sólo en compañía de un primo, mi perra y campos abiertos para descubrir cada día. Libertad, descubrimiento, experimentación, contemplación, fueron las consignas de aquel año. Luego de aquella fuerte desilusión amorosa, que terminó por exiliarme de un colegio, comprendí que existían los amores platónicos. Viajé mucho ese año, creo que ahí conocí mi espíritu errante e hice un pacto con la sensibilidad y fragilidad del escape. Comprendí que sólo conociendo otros mundos, iba a alejarme de fantasmas, ya que en cada paso que daba, siempre descubría algo más hermoso y apasionante. En uno de esos viajes típicos en que recuestas tu cabeza sobre el vidrio y dejas divagar tu mente, perdida entre tantos paisajes, lo recordé. Aquel fantasma seguía endulzando mis ilusiones. Sabía que por algún motivo, no debía olvidarlo, porque el sólo hecho de pensar en él, hinchaba mi corazón de alegría, todo era olor a rosas. Quizás nunca sentí un amor tan fuerte hacia alguien inalcanzable, como en ese momento. De ahí en adelante, supe que debí correr, correr, correr y perderme entre nuevos intereses. Fue mi primer amor, el más inalcanzable, el que no nunca tuvo ninguna posibilidad, ni la más remota, de ser consumado. Fue el más fuerte, el que marcó mis prototipos, el que me llevó por el camino que hoy camino. Jamás pensé que después de 6 años iba a dejar de ser platónico y se convertiría en realidad. Lo deseé por tantos años, que seguramente los ángeles se apiadaron de mí y me lo volvieron realidad. Dejé todo botado para vivir enajenadamente mi primer amor. Pasó un par de meses, y supe que ya era muy tarde. Nunca fue como me lo imaginé. Había creado en mi mente una persona que jamás existió. Hasta el día de hoy, no tengo ni una sola crítica que hacerle, era perfecto, pero ya no lo quise más. Los amores imposibles tienen mucho de capricho, de ensoñación y se alimentan de imposibles. Pero cuando se concretan, pierden la materia de la que se construyeron. La realidad fue mejor que el sueño, pero ya había pasado mucho tiempo, y yo ya había encontrado un amor más verdadero. Me alejé, y terminé por convertirme en el amor platónico de mi amor platónico. Creo que la vida es demasiado sorpresiva e incierta. Este amor comenzó siendo una ilusión tan utópica, tan perfecta y lejana, que quizás sólo quise obtener para poder matarlo, necesitaba volver a la realidad. Cuando se desvaneció, por primera vez en mi vida, y después de muchos años, pude dormir tranquilo. Dejé partir el tren.









